Ayudando a Crecer a las Organizaciones

Un sistema de calidad debe funcionar racionalmente

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El fin último de la calidad es sin duda la mejora de la competitividad de la empresa. Por lo tanto, esto significa hacer las cosas de la mejor manera posible midiendo muy bien el esfuerzo requerido, o lo que es lo mismo, rentabilizar la fórmula esfuerzo/resultado.

 

Un sistema de calidad farragoso y excesivamente burocrático al final no aporta nada a la organización. Hacemos un conjunto de cosas sin saber muy bien el porque y para que.

 

En estos casos hay una persona de la empresa, el sufrido responsable de calidad, que se dedica a perseguir a todo el personal con implicación en el sistema sin que nadie le haga caso. Sólo cuando llega el momento de la auditoría se activa todo el mundo. Nadie quiere quedar mal. Que pensará la dirección si no pasamos la auditoría por culpa de mi departamento.

 

Pero este no es el fundamento de un sistema de calidad. Si lo analizamos seriamente, las principales variaciones en cuanto a operativa de la empresa afectan exclusivamente al departamento de calidad. Reuniones del comité, seguimiento de no conformidades, control de la documentación, acciones correctivas y preventivas, etc.

 

El resto de personal de la organización tan sólo debe preocuparse de seguir haciendo su trabajo tal como viene descrito en un procedimiento. Eso sí, lo lógico es que ese departamento haya participado en la elaboración del procedimiento. Por tanto los cambios no van más allá de cumplimentar los pedidos o las ofertas en el formato acordado, llevar un listado actualizado de proveedores y, de vez en cuando, acordarse de que las incidencias relevantes hay que registrarlas y enviarlas al departamento de calidad.

 

No parece excesivo verdad. Pues en la realidad esto se convierte en una pared insalvable. Se trata de un muro de apenas un par de metros que visualizamos como si fuese el mismísimo Everest.

 

Aquí es donde interviene la cultura de calidad. Es fundamental que todo el mundo sepa porqué es importante hacer las cosas de esta forma, que beneficios obtiene la persona, su departamento y el conjunto de la organización.

 

En las organizaciones donde existe esta cultura, donde todas las personas entienden el sistema de calidad como algo positivo, participan de las iniciativas, participan de los resultados y ven algo tangible en la utilización del sistema, tenemos un sistema de calidad que debe contribuir a la mejora de la competitividad de la empresa.

 

Desde esta página queremos animar a todas las organizaciones que tienen un sistema de calidad a que lo conviertan en una herramienta y no en una carga. Desde la dirección se debe dar un apoyo real al responsable de calidad. Explicar a todas las personas el porqué y el para qué del sistema de calidad. Seguramente se observe una evolución considerable con muy poco esfuerzo.

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One thought on “Un sistema de calidad debe funcionar racionalmente
  • DIANA PEREZ dice:

    Lamentablemente en la empresa en la que actualmente trabajo llevan un sistema de calidad solo en papel, ya que no hay interés en el mismo, no se lleva a cabo como una herramienta de trabajo.

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